Lo que no sabías de tu saquito de mate cocido (y cómo Cósmico lo está cambiando)

(Por Tiziana Santalucia) El mate cocido que tomaste toda tu vida está a punto de cambiar para siempre. Y no, no hablamos de sabor: hablamos de lo que no ves. ¿Sabías que muchos de los saquitos tradicionales que parecen inocentes están hechos con plásticos y blanqueados con cloro? Cada vez que los ponés en agua caliente, liberan microplásticos (sí, como los que flotan en los océanos) que terminan en tu cuerpo... y en el ambiente.

Frente a ese problemón invisible, Cósmico, el emprendimiento creado por Hernán Regiardo y Samantha Trottier, decidió levantar la mano (y el mate) y proponer algo distinto: los primeros saquitos de mate cocido 100% vegetales, sin microplásticos, sin cloro y totalmente compostables.

Después de un año de I+D, Cósmico lanza un producto inédito en Argentina: saquitos hechos con fibras vegetales y procesos libres de químicos agresivos. Son biodegradables y podés tirarlos con los residuos orgánicos. Todo el desarrollo se hace con materia prima de Misiones y busca combinar innovación, salud y sustentabilidad en un mismo sobrecito.

Y sí, funcionan igual que los tradicionales: no se rompen, no se deshacen y conservan el sabor clásico.

¿Por qué esto importa? Porque los números hablan solos: un solo saquito convencional puede largar hasta 11.6 mil millones de microplásticos por taza, según estudios de universidades de Canadá y España. Y una persona promedio puede llegar a ingerir el equivalente a una tarjeta de crédito en microplásticos cada semana.

Además, los residuos del cloro usado en el blanqueado pueden quedarse en tu cuerpo hasta 11 años.

Cósmico no solo viene a ofrecer una opción más saludable, también quiere poner en agenda un tema que muy pocos miraban: ¿de qué están hechos los productos que usamos todos los días?

Los nuevos saquitos salen al mercado este junio y estarán disponibles en la tienda online de la marca y en cadenas de supermercados. Con esta movida, el equipo de Cósmico busca abrirle paso a una nueva categoría de consumo: más informada, más sustentable y, por qué no, más rebelde.

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