El girasol, un cultivo en peligro por la caída del precio ("horas difíciles" que atraviesa el complejo girasolero argentino)

La baja del precio internacional del girasol, más la concentración del mercado a nivel local acechan al cultivo en Argentina.

La Asociación Argentina de Girasol (Asagir) llamó la atención sobre las "horas difíciles" que atraviesa el complejo girasolero argentino, como consecuencia de la caída de precios, el aumento de las retenciones y la eliminación de reintegros a las exportaciones.

Por su parte, desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) expresaron las históricas dificultades que el girasol presenta a nivel local por tratarse de un mercado cartelizado, en el cual una oferta atomizada compite contra una demanda oligopólica en la cual solo tres firmas concentran un 70% del mercado.


El cultivo de girasol ha sido tradicionalmente importante durante años en regiones como el NOA, Sudoeste y Sudeste pampeanos. En los últimos 40 años se han logrado avances genéticos que nos permiten obtener mejores cosechas, desde aquellas primeras variedades hasta los híbridos actuales con mejoramientos en rendimiento y sanidad. Un reflejo de esto es la importancia que está tomando en el NOA este cultivo que permite una primicia y a su vez la combinación con un maíz de segunda una herramienta importante en el esquema productivo; solo en Chaco se sembraron 468.000 hectáreas que aportaran el 30% de las 3,5 millones de toneladas esperadas para este cultivo.

Este cultivo, que por su volumen es como una economía regional para las delimitadas áreas donde se produce, debería recibir la atención de las autoridades para encontrar caminos que permitan acciones público-privadas tendientes a lograr volúmenes de exportación tanto del grano como sus subproductos.

En plena cosecha de girasol, los productores chaqueños se ven gravemente alarmados frente a un precio de venta realmente bajo.

Omar Motyl, presidente de la Cooperativa Sáenz Peña, comentó que el precio de venta actual para este grano es de entre US$ 220 y US$ 230 por tonelada, cuando normalmente rondaba los US$ 300. A esto, se le suma una retención del 15%.


“El poco margen que le quedaba al productor, hoy no le va a quedar”, aseguró Omar Motyl, “Lo tiene que cosechar porque lo sembró, pero con este panorama no sé qué girasol podemos tener en la campaña 2021”, explicó. En este sentido, sostuvo que el problema radica en el bajo precio, ya que “si habría poco mercado pero el precio se mantiene, todavía el productor la puede pelear, pero de esa manera es imposible”.

Con respecto a la cotización del dólar que manejan los productores, comentó que ronda los $ 60. Además, mencionó que los insumos están dolarizados, y que muchas empresas pretenden manejar precios a un dólar a $ 81. “Va a ser algo catastrófico, porque si se cobra un dólar a 81 van a haber un montón de productores que no van a poder cumplir sus compromisos”, señaló.

También comentó que el hectareaje de girasol sembrado en el Chaco, y en toda Argentina, cayó en grandes cantidades, y que considera que disminuirá aún más, porque “el productor, a pérdida, no va a sembrar”.

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