¿Se vienen los sistemas fotovoltaicos en edificios y viviendas del NEA?

Una de las tecnologías energéticas renovables más importantes para la producción de energía eléctrica es la correspondiente a los sistemas solares fotovoltaicos, la cual se basa en la transformación directa de la radiación solar en energía eléctrica, mediante el efecto fotovoltaico.

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La publicación de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNNE sobre sistemas fotovoltaicos, en base a informes de entes gubernamentales, experiencias locales y proyectos de investigación en curso, concluye que a pesar de la incipiente participación de las energías renovables en la matriz energética de las provincias de la región, los prototipos instalados denotan un funcionamiento óptimo y tornan necesarias estrategias de instalación de equipos en viviendas y edificios del NEA.


La tecnología fotovoltaica en Argentina, como aprovechamiento solar renovable, se utiliza en una muy variada cantidad de aplicaciones, fundamentalmente en regiones donde la red eléctrica convencional no está disponible o en regiones remotas donde la extensión de la red eléctrica es demasiado costosa.

Pero aún es bajo el aporte energético proveniente de la generación de energía solar fotovoltaica en el sector residencial de zonas urbanas, pese a que el sector residencial consume un porcentaje importante de la energía primaria total producida en el país.

En esa línea, la publicación “Contexto y Pautas de Intervención de Tecnología Fotovoltaica en Edificios de la región NEA”, hizo una recopilación de los principios básicos de la integración de los sistemas fotovoltaicos en edificios, proporcionando una visión global del concepto para futuras instalaciones en la región NEA.

A la vez realiza una mirada sobre el contexto actual de los aspectos políticos, normativos, sociales y de infraestructura en la región, para estimar la viabilidad de implementar programas que promuevan esta tecnología de generación de energía renovable.

Los prototipos instalados en edificios denotan un funcionamiento óptimo generando energía y sirviendo a modo demostrativo por encontrarse en edificios públicos de gran convergencia de actores decisores del desarrollo local.

De las experiencias analizadas, surge la necesidad de implementar estrategias “pasivas” en viviendas y edificios del NEA, lo que corrobora el concepto de que la mejor fuente de energía es el ahorro.

Se considera que actualmente toda nueva edificación y reforma/rehabilitación debería incorporar la adopción de fuentes de energía renovables, tanto para el abastecimiento de energía eléctrica (fotovoltaica, térmica solar) como para calefacción y calentamiento de agua (calefones solares).

Por otra parte, la integración de generadores fotovoltaicos en la envolvente de los edificios aportaría a solucionar el diseño arquitectónico en lo que respecta a controlar la radiación directa a través de sus paramentos (paredes y techo) con la colocación de estos “paños” generadores.

Sobre el contexto energético de Argentina, en la publicación se expone que la situación energética del país se ha venido deteriorando en las últimas décadas, al punto tal de que se ha perdido la capacidad de autoabastecimiento.

La tecnología fotovoltaica en Argentina, como aprovechamiento solar renovable, se utiliza en una muy variada cantidad de aplicaciones, fundamentalmente en regiones donde la red eléctrica convencional no está disponible o en regiones remotas donde la extensión de la red eléctrica es demasiado costosa.

Sin embargo, el sector residencial consume un porcentaje importante de la energía primaria total producida en el país. El consumo de energía eléctrica crece significativamente y los picos de consumo en el verano generalmente exceden los picos de consumo invernales.

Los sistemas fotovoltaicos integrados a edificios se configuran como pequeños generadores de energía dispersos en áreas urbanas y presentan varias ventajas, entre las que se encuentran la de no necesitar espacio adicional para su instalación, no requerir inversiones adicionales para infraestructura, tiene bajo costo de montaje y mantenimiento, y no producen contaminación ambiental.

Se puede concretar como un sistema de generación para uso exclusivo del edificio con elementos de almacenamiento (baterías) para periodos sin electricidad, o también puede aportar el excedente que no utilice a la red eléctrica de la comunidad.

La implementación de SFCR (sistemas fotovoltaicos conectados a red) permite mejorar significativamente la calidad de energía en aquellas redes que se encuentran sobrecargadas por el aumento en el consumo y que han sido dimensionadas sin considerar la creciente demanda de energía eléctrica.

Por lo tanto, el uso de SFCR de esta manera, limita la necesidad de realizar grandes obras civiles para redimensionar la red de baja Tensión existente.

En Argentina, el programa GENREN implementado en 2010, adjudicó contratos de abastecimiento con Fuentes Renovables de Energía con el objetivo de impulsar la introducción en el país de tecnologías asociadas con la interconexión a la red eléctrica de sistemas fotovoltaicos distribuidos en áreas urbanas y periurbanas.

Los generadores fotovoltaicos pueden ser integrados arquitectónicamente a edificios ya existentes y, durante los periodos de generación, estos sistemas pueden alimentar parte de la carga del propio edificio en el que se instalan e inyectar a la red de distribución el excedente de energía generada.

En particular, en el Nordeste argentino, uno de los picos de consumo de energía eléctrica durante el día coincide con el periodo de máxima irradiancia solar. De esta forma, la utilización de sistemas fotovoltaicos permitiría allanar dichos picos de demanda, aliviando los transformadores y líneas de transmisión durante los periodos de generación de SFCR.

En Argentina las nuevas tecnologías de energías renovables cuentan con marcos jurídicos de apoyo y promoción.

La normativa fundamental que permite aplicar la generación de electricidad a los usuarios de edificios, aprobada por el Congreso el 30 de noviembre de 2018, permite que todos consumidores puedan ser también generadores de energía. Es la “Ley de Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública”.


El marco legal recientemente sancionado posibilita este cambio de paradigma al permitir y alentar a la generación distribuida en los edificios y viviendas, en una región como la del NEA que hace uso de la energía eléctrica tanto en verano como en invierno para climatizar sus ambientes.

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