El módulo puede trasladarse en camión e instalarse en un plazo de 24 horas, lo que reduce costos operativos, tiempos de obra y complejidad logística. Su diseño compacto integra los servicios básicos necesarios para uso permanente, apuntando tanto a primeras viviendas como a emprendimientos vinculados al turismo, alquiler temporario y desarrollos de baja escala.
Desde el punto de vista industrial, el sistema constructivo se apoya en tecnología aplicada en la provincia y en un esquema de producción seriada. El modelo utiliza el sistema Wood Frame, una metodología que ya cuenta con antecedentes en la región y permite estandarizar procesos, mejorar eficiencia y ampliar la oferta de soluciones constructivas basadas en madera.
Un aspecto central del proyecto es el uso de madera reforestada de origen misionero, lo que refuerza la integración con la cadena forestoindustrial local. A esto se suma la incorporación de aislantes celulósicos con prestaciones térmicas, acústicas e ignífugas, consolidando una propuesta que combina diseño, industria y sustentabilidad.
La iniciativa se inscribe en una tendencia creciente: transformar materia prima forestal en productos con mayor valor agregado, orientados a mercados habitacionales y turísticos que demandan rapidez, eficiencia y menor impacto ambiental. En ese cruce entre construcción, innovación y producción regional, la vivienda modular aparece como una nueva oportunidad de negocio para la economía del interior.
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