Las recientes declaraciones del titular de Neumen SA, Roberto Méndez, volvieron a poner el foco en el impacto que tuvieron las restricciones a las importaciones en el mercado argentino de neumáticos. El empresario reconoció que, durante los años de mercado más cerrado, los márgenes de rentabilidad llegaron a ubicarse entre el 60% y el 70%, muy por encima de niveles que hoy considera normales en un contexto de mayor competencia.
El planteo reaviva un debate estructural: cuando la importación se restringe, la competencia externa disminuye y los precios internos tienden a subir. Con mayor apertura, los márgenes se comprimen y el consumidor encuentra más opciones.
En el NEA, el tema adquiere una dimensión particular. La cercanía con Paraguay genera una dinámica comercial distinta a la del centro del país. Cuando los precios locales se alejan demasiado de los valores regionales, muchos consumidores y transportistas optan por comprar del otro lado de la frontera, afectando al comercio formal argentino.
La apertura importadora y la corrección de precios pueden reducir esa brecha, mejorando la competitividad de los comercios locales. Sin embargo, también plantean desafíos para distribuidores y fabricantes nacionales que deben adaptarse a un entorno más exigente.
Más allá del caso puntual, el episodio vuelve a instalar una pregunta clave para la economía regional: cómo equilibrar protección, competencia y precios sin distorsionar el mercado ni perder actividad en zonas fronterizas.
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