A diferencia de la ganadería bovina tradicional, la producción bubalina se posiciona como una alternativa viable para diversificar sistemas productivos, especialmente en campos donde el vacuno presenta mayores limitaciones. Esta característica convierte al búfalo en una opción estratégica para pequeños y medianos productores del NEA.
El sistema productivo ofrece además doble propósito, con posibilidades tanto en carne como en leche, lo que amplía el abanico de negocios y permite apuntar a nichos específicos del mercado. En ese sentido, el crecimiento del rodeo acompaña una demanda gradual pero sostenida de productos bubalinos.
Si bien el sector aún representa una porción menor dentro del total de la producción ganadera nacional, el avance territorial en el NEA y la experiencia acumulada por los productores consolidan su proyección a mediano plazo, con expectativas de mayor profesionalización y escala.
La expansión de la ganadería bubalina también abre oportunidades para fortalecer cadenas de valor regionales, desde servicios técnicos y sanidad hasta procesamiento y comercialización, aportando a la diversificación productiva y al desarrollo económico del noreste del país.
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