La propuesta reunirá a pequeños productores de miel y derivados, emprendimientos gastronómicos y marcas regionales, ofreciendo un canal directo para la venta al público y la generación de nuevos contactos comerciales. En un contexto desafiante para las economías regionales, este tipo de encuentros se convierte en una herramienta concreta para sostener y ampliar la actividad productiva.
Además del intercambio comercial, la fiesta funciona como una vidriera para productos con valor agregado, identidad territorial y potencial de crecimiento en mercados provinciales y nacionales, especialmente en un segmento donde la demanda por alimentos naturales y diferenciados continúa en alza.
La apicultura aparece como una actividad estratégica para la zona, con impacto en el empleo, el desarrollo de emprendimientos familiares y la diversificación de ingresos. Eventos como la Fiesta de la Buena Miel permiten fortalecer la cadena productiva y consolidar redes entre productores, comerciantes y consumidores.
Con esta segunda edición, Basail apuesta a consolidar un espacio que combina producción, emprendedurismo y consumo local, reforzando el rol de las pymes apícolas como motor de la economía regional.
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