Los informes entregados funcionan como una radiografía del negocio de cada empresa: analizan modelo comercial, estructura de costos, capacidad productiva, acceso a financiamiento, innovación y valor agregado. Este tipo de herramientas, habituales en consultoría privada, empieza a ganar espacio entre las pymes del NEA, que buscan dejar atrás esquemas informales y avanzar hacia una gestión más profesionalizada y orientada al mercado.
Entre los principales desafíos detectados aparecen problemas comunes a muchas empresas de la región: dificultades para escalar, falta de planificación comercial, baja penetración en nuevos mercados y limitaciones financieras para invertir en tecnología o procesos. A la vez, los diagnósticos confirman que existe una base productiva sólida, con productos de buena calidad y potencial de diferenciación, especialmente en sectores vinculados a la agroindustria, la manufactura y los alimentos.
La segunda etapa del programa se enfocará ahora en transformar ese diagnóstico en planes de acción concretos, adaptados a cada empresa. En un escenario donde competir no depende solo del precio sino también de la eficiencia, la marca y la capacidad de llegar al cliente correcto, este tipo de acompañamiento estratégico puede marcar la diferencia entre una pyme que sobrevive y una que logra crecer y consolidarse en el mercado.
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