Corrientes apuesta a industrializar su potencial forestal (mega inversión busca transformar la cadena productiva)

La provincia avanza con un proyecto millonario para instalar en Ituzaingó una planta industrial de fibra de pino que apunta a generar empleo, exportaciones y mayor valor agregado local.

Corrientes busca dar un nuevo paso en la transformación de su matriz productiva con el impulso de una mega inversión forestal que promete posicionar a la provincia como uno de los principales polos industriales del sector en la región.

El proyecto prevé la instalación de una planta para industrializar fibra larga de pino en el Parque Industrial de Ituzaingó, una materia prima de alta demanda internacional utilizada principalmente en la fabricación de productos de higiene. La iniciativa será desarrollada por la firma ARPULP S.A., empresa argentina con accionistas de trayectoria dentro del sector forestal correntino.

Con una inversión estimada en USD 2.000 millones, la planta apunta a convertirse en la mayor fábrica de fibra larga de pino del mundo y proyecta una facturación anual cercana a USD 900 millones, consolidándose como una de las apuestas industriales más ambiciosas anunciadas en la provincia en los últimos años.

Más allá de la magnitud económica, el proyecto representa un paso estratégico dentro de una lógica cada vez más buscada por las economías regionales: dejar de exportar materia prima sin procesar y avanzar hacia esquemas de mayor industrialización y agregado de valor en origen.

Actualmente, Corrientes es una de las provincias con mayor desarrollo forestal del país, pero buena parte de su producción sigue concentrada en eslabones primarios o de transformación limitada. En ese escenario, la llegada de una planta de este perfil permitiría ampliar significativamente la capacidad industrial local sobre una de sus cadenas más competitivas.

Según las proyecciones difundidas, el emprendimiento podría generar hasta 13.000 puestos de trabajo directos e indirectos, además de dinamizar actividades complementarias vinculadas a logística, servicios, transporte y proveedores industriales.

La elección de Ituzaingó no es casual. La ciudad viene consolidándose como uno de los nodos estratégicos dentro del esquema de desarrollo correntino gracias a la combinación de parque industrial, infraestructura logística y cercanía con el nuevo puerto, elementos pensados para facilitar exportaciones y radicación de grandes inversiones.

De acuerdo con el cronograma planteado por la empresa, durante 2026 avanzarán los estudios ambientales y la búsqueda de financiamiento, mientras que la etapa de construcción se proyecta entre 2028 y 2030, con expectativa de operación plena hacia fines de esa década.

Así, más allá de su impacto puntual, el Proyecto Ituzaingó aparece como una señal de hacia dónde busca moverse Corrientes: un modelo de desarrollo apoyado no solo en la producción primaria, sino en la capacidad de transformar recursos naturales en industria, exportación y empleo de escala.

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