En un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la logística y la capacidad de exportar, Chaco comienza a dar un paso estratégico: incorporar una herramienta propia para operar en el comercio internacional.
La reciente habilitación de la empresa estatal Colono para intervenir en operaciones de exportación e importación abre un nuevo escenario para la provincia, que busca fortalecer su perfil productivo y reducir costos en la salida de mercadería.
El movimiento no es menor. En una región donde los costos logísticos suelen ser una de las principales limitantes para crecer, contar con un operador propio permite ganar mayor control sobre los procesos y mejorar la competitividad de las economías regionales.
Uno de los puntos clave es el predio ubicado en Barranqueras, que comienza a perfilarse como un nodo logístico con proyección internacional. Desde allí, la provincia podría canalizar parte de su producción hacia mercados externos, en un esquema que combina almacenamiento, transporte y comercialización.
El desafío no es sólo operativo, sino también estratégico. La posibilidad de articular con otros proyectos en marcha —como nuevas infraestructuras portuarias o mejoras en la conectividad regional— podría consolidar un sistema logístico más eficiente en el norte argentino.
En ese sentido, la apuesta se inscribe en una tendencia más amplia: las provincias del NEA buscan ganar protagonismo en el comercio exterior, no solo como productoras de materias primas, sino como actores con mayor capacidad de gestión y agregado de valor.
Así, la habilitación de Colono aparece como un primer paso dentro de un proceso más largo, en el que la logística deja de ser un obstáculo para convertirse en una herramienta clave para el desarrollo.
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