El principal factor es la fuerte baja en el valor de la hoja verde. En términos reales, el precio que reciben los productores se redujo de manera significativa desde fines de 2023, en un contexto de desregulación del mercado y sin valores mínimos de referencia. En muchos casos, el ingreso por kilo quedó por debajo de los costos de producción.
A este escenario se suma un crecimiento sostenido de la superficie implantada durante los últimos años. La expansión de las plantaciones generó un aumento del volumen disponible que hoy presiona a la baja los precios, en un mercado que no logró absorber toda la oferta.
Las tensiones ya se reflejan en la cadena industrial. Cooperativas y secaderos enfrentan problemas de liquidez, retrasos en pagos y mayores dificultades para financiar la zafra, mientras pequeños y medianos productores advierten sobre el riesgo de abandono de chacras.
Paradójicamente, el sector muestra buenos niveles de exportación, con envíos al exterior en máximos históricos. Sin embargo, la combinación de consumo interno más débil y un mercado desregulado dejó al eslabón primario en una situación crítica, que reabre el debate sobre la necesidad de mecanismos de equilibrio para sostener la actividad.
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