En el norte del país, uno de los casos más recientes se registró en Santiago del Estero, donde la empresa Coteminas Argentina S.A., con planta en La Banda, confirmó la desvinculación de 57 trabajadores en los últimos días, que se suman a otros recortes concretados en noviembre de 2025. La empresa (que supo emplear cerca de 1.200 personas y es uno de los principales empleadores del sector) advirtió sobre un “escenario crítico” para la industria textil local y nacional, marcado por la caída del consumo interno y la competencia de productos importados.
Este caso se inserta en una tendencia más amplia: según datos oficiales y gremiales, la actividad textil registra caídas significativas en su producción y en la utilización de la capacidad instalada, que en meses recientes se mantuvo por debajo del 35% en muchas ramas del sector.
Cierres y despidos en el Litoral
La crisis también impactó a industrias del Litoral argentino. Un ejemplo significativo es el cierre de Emilio Alal SACIFI, una textil con más de 100 años de trayectoria, que decidió cesar sus plantas de hilados y telas en Corrientes y Chaco, despidiendo a 260 trabajadores. Esta medida afectó directamente a la cadena productiva del algodón y de insumos vinculados al calzado y la confección.
En otros puntos del país, empresas textiles de distinta escala también anunciaron recortes o cierres de operaciones, con despidos adicionales en provincias como La Rioja.
Causas estructurales del deterioro
Empresarios y gremios del sector coinciden en que varios factores vienen profundizando la crisis de la industria textil en Argentina:
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Caída del consumo interno, que reduce la demanda de productos producidos localmente.
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Fuerte presión de importaciones de telas, hilados y prendas terminadas, tanto por canales formales como informales, que compite en precio con la producción local.
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Altos costos de producción, incluidos los financieros, laborales y energéticos, que encarecen la fabricación interna frente a productos importados.
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Baja utilización de la capacidad instalada, que refleja el estancamiento productivo del sector.
Organizaciones como la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) han advertido que si no se adoptan medidas concretas para mejorar la competitividad de la industria, el deterioro podría profundizarse, con más despidos y cierres.
Impacto en empleo y economía local
El impacto de esta crisis se traduce en una fuerte caída del empleo formal en el rubro y efectos colaterales en las economías regionales vinculadas a la producción textil, desde proveedores de insumos hasta servicios vinculados a la cadena productiva.
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