La industria argentina enfrenta un proceso de adaptación cada vez más exigente: ya no alcanza con producir, sino que es necesario hacerlo bajo estándares ambientales y de calidad alineados con las demandas internacionales. En ese contexto, la certificación alcanzada por Unitan vuelve a poner en agenda el desafío de la competitividad en un escenario global.
Según informó Agroperfiles, la compañía obtuvo la certificación ZDHC Level 3, el nivel más alto en gestión química responsable dentro de la industria, lo que implica cumplir con estándares estrictos en trazabilidad, control de insumos y tratamiento de efluentes.
Más allá del reconocimiento puntual, el dato adquiere relevancia en un sector históricamente cuestionado por su impacto ambiental, como es el del cuero. En este tipo de industrias, el acceso a mercados internacionales —especialmente europeos— está cada vez más condicionado por el cumplimiento de normativas vinculadas a sostenibilidad, transparencia y seguridad en los procesos productivos.
En ese escenario, certificaciones como ZDHC funcionan como una “licencia para competir” en el comercio global, donde las exigencias regulatorias y de los consumidores elevan la vara de ingreso para los productos industriales.
El proceso que permitió alcanzar este nivel incluyó auditorías integrales sobre prácticas operativas, control de sustancias químicas, gestión documental y tratamiento de efluentes, en línea con estándares internacionales. La evaluación estuvo a cargo de la certificadora italiana ICEC, reconocida por su especialización en la industria del cuero.
El caso también refleja un cambio más amplio en la lógica productiva: la sustentabilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición básica. Empresas que no logren adaptarse a estos requisitos enfrentan crecientes dificultades para insertarse en cadenas de valor globales.
Al mismo tiempo, el avance de compañías locales en este tipo de certificaciones muestra que existe capacidad para competir en segmentos de alta exigencia, incluso en sectores con fuerte presión ambiental.
Más que un logro aislado, la certificación de Unitan expone una tendencia estructural: la industria argentina se ve obligada a reconvertirse para cumplir con estándares cada vez más complejos, en un contexto donde producir bien ya no es suficiente, sino que también es necesario producir de manera sustentable y verificable.
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