En comparación con otras provincias de la región, como Corrientes, Formosa y Misiones, Chaco presenta una estructura de precios más competitiva, con valores que, en algunos casos, resultan varios pesos menores por litro. Sin embargo, las diferencias impositivas, los costos logísticos y el nivel de consumo en cada jurisdicción generan brechas que impiden una mayor convergencia regional y explican por qué el NEA, en su conjunto, se mantiene por encima del promedio nacional.
En diálogo con La Mañana de Natagalá, De Paoli detalló que durante el último año los combustibles acumularon una suba del 36%, un incremento superior a la inflación nacional. El principal motor de ese aumento fue la actualización trimestral de los impuestos internos, establecida por el Congreso en 2018. “Aun con un escenario internacional favorable en el precio del barril y una inflación cercana al 30%, la carga impositiva continúa presionando los valores finales”, sostuvo.
En ese contexto, Chaco logra posicionarse como una provincia relativamente más accesible dentro del NEA, aunque esa ventaja regional no alcanza para ubicarse por debajo de la media del país. De Paoli explicó que incluso dentro de una misma ciudad, como Resistencia, pueden registrarse diferencias de precios entre estaciones de una misma marca. “Esto responde al tipo de cliente, el volumen de ventas y la estrategia comercial que define cada estación”, señaló.
De cara a 2026, el especialista anticipó un escenario de mayor competencia entre las petroleras, con un fuerte protagonismo de promociones y la expansión del autoservicio. Según explicó, el sistema de autodespacho permite reducir hasta un 9% el precio final del combustible. “Es una modalidad que llegó para quedarse y no implica pérdida de empleo, sino una reconfiguración hacia perfiles más profesionalizados, especialmente en los servicios complementarios como los shops”, concluyó.
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