La incorporación del INTA Cerro Azul al circuito aporta el componente científico y tecnológico, mostrando investigaciones sobre mejoramiento genético, sustentabilidad y procesos de producción de alta calidad. Los visitantes pueden conocer el banco de germoplasma y el microsecadero, donde se elaboran tés a pequeña escala para evaluar cultivares y optimizar el producto final, generando información estratégica para productores y potenciales inversores.
Este recorrido se realiza durante la zafra, entre octubre y abril, y permite apreciar las condiciones naturales que convierten a Misiones en una región ideal para el cultivo de té. Además, la actividad se potencia con la Indicación Geográfica del Té Argentino, que certifica su origen y fortalece la identidad del producto, aumentando su competitividad en mercados gourmet nacionales e internacionales.
El crecimiento del té gourmet y artesanal evidencia un modelo de producción con valor agregado, que combina investigación, calidad y reconocimiento internacional. Talleres de evaluación sensorial y premios internacionales muestran que el té misionero se proyecta más allá de la producción: es ciencia aplicada, turismo y cultura compartida.
Para inversores y actores de las economías regionales, el sector ofrece un esquema atractivo: integración de valor agregado, innovación tecnológica, potencial turístico y expansión de mercados, consolidando al té misionero como un producto estratégico para la diversificación productiva y la proyección internacional.
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