Un relevamiento del Observatorio de Tierras del Conicet y la Universidad de Buenos Aires volvió a poner el foco sobre la estructura de la propiedad rural en el NEA, al señalar que varios departamentos de Corrientes y Misiones superan el tope del 15% de tierras en manos extranjeras establecido por la Ley de Tierras. Más allá del marco legal, el dato adquiere relevancia económica por su impacto directo en el modelo productivo regional.
En Misiones, el caso más extremo es Puerto Iguazú, donde cerca del 40% del territorio rural pertenece a capitales extranjeros, una proporción muy por encima del promedio nacional. A este escenario se suman departamentos como Montecarlo, Eldorado, Libertador General San Martín y Concepción, todos con niveles que oscilan entre el 16% y el 18%. Se trata de zonas con fuerte presencia de actividades forestales, turísticas y vinculadas al comercio transfronterizo, donde la estructura de la propiedad incide en la dinámica de inversiones y en la captura local de valor.
En Corrientes, la extranjerización también supera el umbral legal en departamentos como Ituzaingó y Berón de Astrada, con porcentajes superiores al 30%. En estos casos, la concentración de tierras se vincula principalmente a emprendimientos agropecuarios y forestales de gran escala, en una provincia donde el acceso a la tierra y a los recursos naturales es un factor clave para la competitividad del sector primario.
Desde una perspectiva económico-productiva, el informe reabre el debate sobre cómo la concentración y el origen del capital condicionan la planificación territorial, el desarrollo de proveedores locales y el uso estratégico del suelo. En un contexto nacional donde vuelve a discutirse el alcance de la Ley de Tierras, Corrientes y Misiones aparecen como casos testigo de un fenómeno que impacta de lleno en el presente y futuro de las economías regionales del NEA.
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