La iniciativa surgió cuando su creador probó un licor de jabuticaba y decidió experimentar con recetas propias. Ese primer ensayo derivó en un proyecto que actualmente produce vinos de fruta, licores y otras variantes artesanales, utilizando materias primas típicas de Misiones y explorando combinaciones poco habituales, como preparaciones a base de sandía o yerba mate.
Según informó Canal 12 Misiones, todo el proceso se realiza de manera manual: desde la selección y limpieza de la fruta hasta la fermentación, clarificación y embotellado. El vino de sandía, por ejemplo, presenta características similares a un rosado, con perfil liviano y notas frescas, lo que lo posiciona como una bebida diferenciada dentro del segmento artesanal.
Uno de los pilares del proyecto es la articulación con productores de cercanía, a quienes compran directamente la materia prima. Este esquema no solo garantiza frescura y trazabilidad, sino que además fortalece los circuitos cortos de comercialización y genera impacto económico en la región.
Sin distribución masiva ni grandes canales comerciales, la marca crece principalmente por recomendación de clientes y ventas directas, consolidándose como una propuesta que combina innovación, identidad territorial y agregado de valor a la producción frutal local, en línea con nuevas tendencias de consumo que priorizan lo artesanal y lo regional.
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