La sustentabilidad y la certificación internacional se consolidan como los principales motores del crecimiento industrial y exportador. En un contexto de mayor apertura comercial y exigencias ambientales cada vez más estrictas, las empresas locales buscan posicionarse en mercados de alto valor agregado con productos trazables, orgánicos y producidos bajo estándares ambientales reconocidos.
El reciente acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea encuentra a un entramado productivo que viene trabajando desde hace años en esta dirección. Lejos de la improvisación, distintos sectores avanzaron en procesos de reconversión productiva, tecnificación y certificaciones que hoy se transforman en una ventaja competitiva concreta frente a otros oferentes de la región.
En el sector yerbatero, la producción orgánica gana protagonismo, con volúmenes crecientes de yerba mate certificada orientados a un consumidor internacional que prioriza la alimentación saludable. En la forestoindustria, una parte significativa de las empresas ya cuenta con certificaciones de gestión forestal sostenible y otras están en proceso de obtenerlas, cumpliendo con algunos de los estándares más exigentes del mercado global. A su vez, el sector tealero avanza en tecnificación y sellos de calidad que permiten ofrecer un producto premium, alineado con las demandas de trazabilidad y compromiso ambiental.
La Unión Europea aparece como un socio estratégico clave: un mercado de 27 países, más de 450 millones de consumidores y uno de los principales polos de inversión mundial. Actualmente es el tercer destino de las exportaciones argentinas y concentra a más de 2.200 empresas exportadoras del país, lo que da cuenta de su peso en el comercio exterior y de la oportunidad que representa para las economías regionales.
Más allá del impacto que pueda tener la reducción de barreras comerciales, el verdadero diferencial pasa por el valor agregado en origen y la conciencia ecológica incorporada en los procesos productivos. La combinación entre sustentabilidad, certificación y calidad apunta a abrir puertas en el corto plazo y a sostener la competitividad en el largo, transformando la presión ambiental del mercado internacional en una oportunidad concreta de crecimiento.
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