La crisis yerbatera vuelve a tensionar al sector (precios en disputa y reclamos en Misiones)

Productores advierten que el valor de la hoja verde no cubre los costos y denuncian incumplimientos. La falta de acuerdo en el mercado reaviva un conflicto estructural en la principal economía regional de la provincia.

La producción de yerba mate atraviesa un nuevo momento de tensión en Misiones, con reclamos crecientes por el precio de la hoja verde y dificultades para sostener la rentabilidad en el sector primario.

El eje del conflicto vuelve a centrarse en el valor que reciben los productores. Según advierten, el precio actual no alcanza a cubrir los costos de producción, en un contexto de aumento de insumos, transporte y mano de obra.

La discusión se da en el ámbito del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), organismo encargado de fijar los precios de referencia para la actividad. Sin embargo, la falta de acuerdo entre los distintos actores de la cadena —productores, secaderos e industria— vuelve a generar incertidumbre sobre los valores finales.

En ese escenario, también surgen denuncias por incumplimientos. Productores sostienen que en algunos casos se paga por debajo del precio oficial, lo que profundiza la pérdida de ingresos y genera mayor malestar en el sector.

El problema no es nuevo, pero se intensifica en un contexto económico más complejo. La inflación y la suba de costos impactan directamente en la estructura productiva, mientras que el mercado interno muestra señales de retracción y limita la capacidad de traslado de precios.

La yerba mate es una de las principales economías regionales de Misiones, con miles de pequeños y medianos productores que dependen directamente de la actividad. En ese marco, cualquier desajuste en los precios tiene un impacto inmediato en el entramado social y productivo.

Desde el sector productivo reclaman mecanismos más efectivos de control, mayor transparencia en la cadena y un esquema de precios que permita sostener la actividad en el tiempo. Del otro lado, la industria plantea dificultades para convalidar aumentos en un mercado con demanda debilitada.

Así, el conflicto expone una vez más las tensiones estructurales de la cadena yerbatera, donde la distribución de la rentabilidad sigue siendo uno de los principales puntos de disputa.

En un escenario sin acuerdos claros, la situación vuelve a encender alertas sobre el futuro de la actividad y el equilibrio de una economía regional clave para el NEA.

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