El espacio cuenta con una arena de realidad virtual con capacidad para 20 jugadores en simultáneo, una infraestructura que solo está presente en un puñado de ciudades de Latinoamérica. La propuesta se apoya en experiencias grupales e inmersivas, orientadas tanto al público local como al turismo, y apunta a captar una demanda creciente de entretenimiento basado en tecnología y experiencias compartidas.
Además del componente lúdico, el modelo de negocio integra servicios complementarios como estaciones individuales de realidad virtual, consolas, bar y eventos, ampliando el tiempo de permanencia y el gasto promedio por visitante. La dinámica por turnos y reservas permite escalar la operación y organizar la demanda de manera eficiente, con impacto directo en la economía urbana.
La llegada de este tipo de emprendimientos refuerza el perfil de Posadas como plaza atractiva para inversiones vinculadas al ocio, la innovación y el turismo de experiencias. En un contexto de diversificación del consumo, el entretenimiento tecnológico aparece como un segmento con potencial de crecimiento y generación de valor para las economías regionales.
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