La discusión sobre el futuro productivo del Chaco empieza a correrse lentamente de una pregunta histórica —qué producir— hacia otra mucho más compleja: cómo vender mejor lo que ya se produce.
Ese es uno de los ejes que planteó Pablo Staszewsky, presidente de la Cámara de Coerncio Exterior del Chaco, al analizar los desafíos que enfrentan hoy las economías regionales para insertarse en mercados internacionales.
Según sostuvo, el escenario actual obliga a las provincias a dejar atrás modelos basados únicamente en volumen y empezar a desarrollar productos adaptados a demandas específicas.
“Hoy el mercado internacional no compra solamente materia prima. Busca diferenciación, trazabilidad, calidad y valor agregado”, explicó durante una entrevista publicada por Agroperfiles.
Del commodity a los nichos productivos
La discusión aparece en un momento donde distintas cadenas productivas chaqueñas intentan ampliar exportaciones en sectores como miel, girasol alto oleico, carbón vegetal, algodón y alimentos procesados.
En ese contexto, Staszewsky planteó que el desafío pasa por adaptar la oferta local a requerimientos concretos de cada mercado externo.
La lógica ya no es únicamente producir más, sino desarrollar productos capaces de competir por calidad, diferenciación y certificaciones internacionales.
Ese proceso además impacta directamente en la generación de empleo y en el desarrollo industrial local.
“Para que se noten los cambios tiene que haber más inversiones y generación de empleo”, señaló el dirigente chaqueño al analizar el escenario económico actual.
Exportar desde el interior
El análisis también deja ver otro fenómeno que comenzó a crecer en el norte argentino: la búsqueda de internacionalización por parte de pequeñas y medianas empresas.
En los últimos años, distintas firmas chaqueñas lograron avanzar en exportaciones vinculadas a alimentos, aceites, carbón vegetal y productos agroindustriales, muchas veces apuntando a mercados específicos y de menor escala, pero con mayor valor agregado.
Para Staszewsky, ese camino puede convertirse en una de las claves para fortalecer las economías regionales.
Pero advierte que para sostenerlo hacen falta inversiones, infraestructura logística y mayor previsibilidad económica.
Porque el desafío ya no pasa solamente por producir en el interior, sino por lograr que esa producción pueda competir en un mercado global cada vez más exigente.
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