Durante años, la producción primaria dominó la matriz económica del norte argentino. Sin embargo, en los últimos tiempos comienzan a surgir experiencias que apuntan a cambiar ese esquema: producir, industrializar y exportar desde el propio territorio.
Uno de esos casos se da en Chaco, donde un emprendimiento logró avanzar en la exportación de aceite de girasol alto oleico hacia mercados como España y Chile, un producto con alto valor agregado y creciente demanda internacional.
Detrás de esta iniciativa está la empresa Pampa del Cielo, con base en Charata, que comenzó a desarrollar su propia planta de prensado de granos y a explorar oportunidades comerciales en el exterior. En diálogo con Agroperfiles, su responsable explicó que el proyecto nació a partir de la necesidad de dar un paso más allá de la producción primaria.
El aceite alto oleico se caracteriza por su alto contenido de ácido oleico (superior al 80%), una cualidad valorada en mercados internacionales por sus propiedades saludables y su estabilidad. Además, el proceso de extracción mediante prensado, sin el uso de solventes químicos, permite ofrecer un producto con mayor trazabilidad y calidad.
El caso refleja una tendencia incipiente pero relevante: la posibilidad de que economías regionales, históricamente relegadas a la venta de materia prima, puedan avanzar hacia esquemas de mayor valor agregado y exportación directa.
Sin embargo, el camino no está exento de desafíos. Los costos logísticos, la distancia a los puertos y la necesidad de cumplir con exigentes estándares internacionales siguen siendo obstáculos para este tipo de iniciativas, especialmente en regiones alejadas de los principales centros de consumo.
Aun así, experiencias como esta abren una ventana de oportunidad para el desarrollo productivo del norte argentino. La combinación de innovación, articulación con productores y acceso a mercados externos aparece como una vía posible para transformar la estructura económica regional.
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