Desde Misiones, un grupo de investigadores decidió dar un paso poco habitual en el mundo científico: transformar años de trabajo de laboratorio en una startup tecnológica con potencial impacto productivo. Así nació RNAgro, una empresa de base científica que desarrolla soluciones biotecnológicas para proteger cultivos mediante herramientas de alta precisión.
La iniciativa surge de investigaciones realizadas en el CONICET y el Instituto de Biología Subtropical, una unidad que el organismo comparte con la Universidad Nacional de Misiones. A partir de esos estudios, el equipo decidió avanzar hacia la creación de una empresa capaz de trasladar ese conocimiento al sector productivo.
Ciencia que se convierte en innovación
El desarrollo científico está liderado por la biotecnóloga María José Blariza y se basa en la tecnología conocida como RNA interference. Este mecanismo permite bloquear genes específicos de determinados organismos, lo que abre la puerta a crear productos altamente selectivos contra plagas agrícolas.
En este caso, la investigación apunta a desarrollar un biopesticida capaz de actuar sobre el insecto que transmite el Huanglongbing (HLB), considerada la enfermedad más destructiva de la citricultura a nivel mundial.
Un desafío productivo para la región
La citricultura es una actividad clave en provincias como Corrientes, Misiones y Entre Ríos, donde miles de hectáreas se destinan a la producción de naranjas, mandarinas y limones tanto para el mercado interno como para exportación.
La expansión del Huanglongbing (HLB) representa una amenaza directa para esa cadena productiva. En ese contexto, el desarrollo de soluciones biotecnológicas desde el propio sistema científico argentino aparece como una alternativa estratégica para proteger la producción y generar innovación tecnológica desde el norte del país.
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