En Misiones desarrollan la producción de carbón con desechos forestales 

Juan Carlos Kikué, un conocido arquitecto de misiones, ha desarrollado la producción de carbón con desechos forestales y a través del humo que emana en su proceso obtiene brea ecológica.


 

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La inquietud provino en el profesional al ver que, luego de utilizar los troncos de pino de reforestación que son industrializados en su aserradero todo lo que no era maderable, vale decir que no posea cierto espesor para transformarlo luego en tablas, tirantes o machimbres, quedaba como desecho.

En ese sentido cuenta Kikué que desde su empresa decidieron hace casi un año comenzar a aprovechar estos residuos forestales y pusieron en marcha un horno  construido por ellos y que es “un prototipo que trabaja a través de un proceso de pirólisis”, vale decir que con una temperatura constante a 400 grados centígrados se produce la descomposición química de materia orgánica causada por el calentamiento a altas temperaturas, pero con total ausencia de oxígeno.


El resultado de este proceso es “el aprovechamiento de las partes de los árboles que sobran,  los gajos, con ellos producimos carbón vegetal y con los humos que emanan se destilan y elaboramos en primera instancia una brea de origen vegetal y por otro lado estamos terminando de probar la última destilación que nos va a permitir a través de estos ácidos piroleñoso un foliante que podría ser de uso orgánico y muy efectivo en cultivos tradicionales como la yerba mate” anticipa el profesional.

Cabe señalar que el ácido piroleñoso se utiliza con múltiples propósitos como el mejoramiento de la calidad del suelo, también es un potente aditivo para fortalecer la raíz de la planta y como fertilizante foliar.

Con los procesos que lleva a cabo Kikué, está logrando los parámetros de lo que se conoce como la economía circular, que es conseguir la perfecta simbiosis de los modelos de producción y consumo que puede ser la garantía de un crecimiento sostenible en el tiempo, vale decir aprovechar al máximo los recursos materiales que se poseen y de esta forma prolongar el ciclo de vida de los productos.

También el empresario hace hincapié en proteger el pulmón verde que es Misiones, por eso se usan todos productos reforestados y apuestan al uso de productos orgánicos, con la elaboración de este carbón vegetal, se apunta a preservar el bosque nativo de la provincia porque hoy, gran parte del carbón que se produce es producto del desmonte de madera nativa.


Con la capacidad de su primer horno de 20 toneladas de gajos, son llevados a 400 grados durante tres días seguidos con la primera innovación del mismo, su propio calor produce gases que circulan hacia abajo y es quemado, por lo que esos desechos forestales al momento de empezar su quemado van produciendo su propio combustible para mantener 72 horas hasta convertirse en unas 1500 bolsas de 4,5 kilos cada una de carbón vegetal que es envasada y comercializada con una singular calidad, la de poder mantenerse encendido hasta tres horas.

Los humos que van a un proceso industrial se convertirán en unas dos toneladas de brea de muy alta concentración que es utilizada en todas las viviendas que construye con un probado y efectivo sistema de aislante hidrófugo, pero también es un repelente de insectos, algo irremplazable que no solo hace a la larga vida de la madera sino que mejora el hábitat de la casa, explica Kikué a El Territorio, que ya su abuelo, de origen japonés, fabricaba este elemento en el país asiático y que de alguna manera “es un sabor especial producir lo mismo que él pero con toda la nueva tecnología y protegiendo el ambiente”.


Por último y aún con un último proceso de destilación estas 20 toneladas de residuos forestales producirán entre 8 a 12 mil litros de ácido que significarán contar con un foliante de origen vegetal que podría ser un solución al alcance de la mano de todos los productores de Misiones.

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