En medio de la crisis que atraviesa parte del sector yerbatero, un nuevo dato técnico vuelve a instalar una discusión de fondo sobre el rumbo de la actividad: si el futuro de la producción pasa por sostener el modelo tradicional o por avanzar hacia esquemas más diferenciados y de mayor valor agregado.
Un reciente informe elaborado por el Ministerio del Agro de Misiones sostiene que la producción de yerba mate orgánica proyecta una rentabilidad del 34,27%, mientras que el sistema convencional presenta márgenes negativos dentro del escenario analizado.
La diferencia central radica en el precio de venta y en la estructura de costos. Según el estudio, la hoja verde orgánica alcanza valores cercanos a $600 por kilo, más del doble que el promedio de la producción convencional, al tiempo que registra menores costos operativos por su menor dependencia de insumos externos.
El dato refuerza una tendencia que empieza a ganar espacio dentro de la actividad: la búsqueda de modelos productivos orientados no solo al volumen, sino también a la diferenciación comercial, la sustentabilidad y el acceso a nichos de mercado de mayor valor.
Actualmente, Misiones cuenta con más de 4.600 hectáreas certificadas como orgánicas, un segmento que crece de manera sostenida dentro de una cadena históricamente dominada por sistemas convencionales.
Más allá de la rentabilidad puntual, el fenómeno también se explica por un cambio de tendencia global. En distintos mercados internacionales crece la demanda por productos orgánicos, sustentables y con trazabilidad ambiental, abriendo nuevas oportunidades para economías regionales capaces de adaptarse a esos estándares.
En ese contexto, la yerba orgánica aparece como una posibilidad concreta para que parte de la cadena productiva deje de competir únicamente por precio y avance hacia segmentos premium, donde el diferencial de calidad y proceso permite capturar mayor valor agregado.
Mientras el modelo yerbatero tradicional enfrenta tensiones por costos, precios y rentabilidad, el crecimiento del segmento orgánico empieza a instalar una pregunta estratégica dentro del sector: si la salida para la actividad no pasa solo por producir más, sino por producir distinto.
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