En un mercado de bebidas que busca alternativas más naturales y prácticas, una nueva marca argentina intenta abrirse camino en la categoría de té frío listo para tomar. Se trata de Amelia Ice Tea, un emprendimiento desarrollado en Mar del Plata que propone una bebida enlatada elaborada con infusión real de té negro.
Detrás del proyecto está la emprendedora Melisa Retrivi, quien tras varios años vinculada a la industria de las bebidas decidió apostar por una categoría todavía poco desarrollada en el país: el iced tea en formato listo para consumir.
La bebida se presenta como una alternativa sin gas y con menor contenido calórico que las gaseosas tradicionales. Según explican desde la empresa, el objetivo fue desarrollar un producto pensado para el paladar local, con un perfil menos dulce y más cercano al sabor natural del té.
El origen del té argentino
Aunque el emprendimiento nació en la costa atlántica, la materia prima tiene origen en el nordeste argentino. El té utilizado para la elaboración del producto proviene de plantaciones de Misiones, provincia que junto con Corrientes concentra casi la totalidad de la producción tealera nacional.
Argentina ocupa el noveno lugar entre los productores mundiales de té y es uno de los principales exportadores del hemisferio sur. Gran parte de esa producción se destina al mercado internacional, especialmente a Estados Unidos, donde se utiliza principalmente para la elaboración de té frío.
Una categoría en crecimiento
El lanzamiento de Amelia se inscribe en una tendencia global vinculada al crecimiento de las bebidas listas para tomar, conocidas como RTD (Ready To Drink). Este segmento viene expandiéndose en distintos mercados impulsado por consumidores que buscan opciones percibidas como más naturales o funcionales.
La marca llega con cuatro variedades a base de té negro: limón, durazno, ginseng con miel y una versión sin azúcar endulzada con stevia. Todas se comercializan en latas de 354 mililitros, un formato pensado para el consumo “on the go”.
Según adelantaron desde la empresa, el proyecto apunta ahora a ampliar su escala productiva y proyecta una expansión nacional hacia la segunda mitad de 2026.
Más allá del lanzamiento puntual, el desarrollo de este tipo de bebidas también vuelve a poner en primer plano el potencial de la cadena tealera del nordeste argentino, una actividad histórica que sigue posicionando al país entre los principales productores de té del mundo.
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