Además, destacó que en los últimos ocho meses se han perdido 38.000 puestos de trabajo y cerca de 11.000 pymes han cerrado sus puertas. "No podemos culpar únicamente al Gobierno actual, pero el ordenamiento de la macroeconomía está golpeando duramente a la microeconomía", señaló Pisetta Báez, haciendo referencia a los efectos negativos que las pequeñas empresas están sintiendo a nivel operativo.
Uno de los principales desafíos que enfrentan las pymes es la falta de financiamiento y la presión de las cargas laborales y tributarias. "Por cada dos empleados, el empresario paga tres sueldos y medio", explicó, subrayando que este tipo de condiciones imposibilita la competitividad y promueve el empleo informal, que ya alcanza los 10 millones de personas, frente a solo 6 millones de trabajadores en blanco.
Pisetta Báez también desestimó la teoría del “derrame”, afirmando que nunca hubo un beneficio real para las pymes proveniente de la recuperación macroeconómica. Además, destacó que el impacto de la eliminación del impuesto PAIS será mínimo para las pymes, ya que solo un pequeño porcentaje de ellas realiza operaciones de comercio exterior.
El vicepresidente de Monapy concluyó pidiendo acciones concretas al gobierno, incluyendo la implementación de un plan de compensación para las pymes y la reducción de las cargas fiscales y laborales. Sin estos cambios, advirtió que el futuro de las pequeñas y medianas empresas en Argentina será “complicado” y podría haber aún más pérdidas de empleo y cierres de empresas.