La construcción de una planta de faena en Ituzaingó alcanza un 80% de avance y se posiciona como un proyecto estratégico para mejorar la competitividad de la cadena cárnica en el NEA.
El desarrollo apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella del sector: la falta de infraestructura de faena en origen. Hoy, una parte significativa de la producción debe trasladarse a otras provincias, lo que incrementa costos logísticos y reduce márgenes para los productores.
Con la puesta en marcha, se espera una capacidad operativa de entre 120 y 150 cabezas diarias, lo que permitirá absorber parte de la oferta regional y ordenar el circuito comercial. Esto no solo impacta en la eficiencia, sino también en la posibilidad de capturar mayor valor dentro de la provincia.
El proyecto también abre la puerta a una mayor integración de la cadena, desde la producción primaria hasta la industrialización y comercialización. En particular, el crecimiento del rodeo bubalino suma una variable diferencial, con potencial para diversificar mercados y productos.
En un contexto donde la competitividad del sector está atravesada por costos, escala y acceso a mercados, la incorporación de infraestructura de este tipo aparece como un factor clave para mejorar la rentabilidad y sostener el crecimiento.