El esquema operativo se apoya en contenedores de 40 pies High Cube, un formato clave para cargas de alto volumen y menor peso específico, característico de la matriz productiva regional. Esta configuración mejora la eficiencia del transporte fluvial, reduce costos unitarios y optimiza la integración del Puerto de Posadas con los circuitos marítimos internacionales a través de los puertos de trasbordo.
Un cambio estructural en la logística fue la habilitación del depósito fiscal en la terminal, que permitió incorporar importaciones al circuito fluvial. A partir de esta herramienta, los viajes de retorno comenzaron a operar con carga, eliminando el traslado de contenedores vacíos y elevando el nivel de utilización de la infraestructura portuaria, con impacto directo en la competitividad logística regional.
El crecimiento de la operatoria también pone en evidencia limitaciones propias del sistema, como la escasa disponibilidad de barcazas portacontenedores de bandera nacional y la frecuencia condicionada de los servicios. En este contexto, la ampliación de la oferta de líneas y el ingreso de nuevos operadores aparecen como factores estratégicos para consolidar al Puerto de Posadas como nodo logístico del Alto Paraná y sostener la expansión del comercio exterior por vía fluvial.