La actividad industrial atraviesa una etapa de expansión que empieza a reflejarse con claridad en los registros formales. Con 1.036 empresas contabilizadas, el sector consolida un proceso de crecimiento que combina incorporación de nuevas firmas, regularización de unidades productivas existentes y una mayor diversificación de rubros dentro del mapa industrial provincial.
El dato no sólo expresa un aumento en la cantidad de empresas, sino también una mejora en los niveles de formalización. La digitalización de trámites, el reordenamiento de padrones y la actualización de registros permitieron visibilizar emprendimientos que hasta ahora operaban fuera de los circuitos administrativos, ampliando la base industrial efectiva.
En términos sectoriales, el crecimiento se apoya en actividades vinculadas a la agroindustria, la transformación de materias primas locales, la industria alimentaria y los servicios industriales asociados. Este entramado favorece una mayor integración entre producción primaria e industria, con impacto directo en el empleo y en la generación de valor agregado en origen.
Más allá del número, el proceso marca un cambio de etapa: de una industria de baja escala y dispersa hacia un esquema más ordenado, con mayor capacidad de planificación, acceso a herramientas productivas y proyección de nuevas inversiones. La consolidación del padrón empresarial aparece así como un indicador clave de un ciclo de expansión que empieza a ganar volumen y previsibilidad.