Energía renovable: la biomasa gana terreno en el NEA (nueva central y un modelo que se consolida)

Misiones suma una nueva central de biomasa y refuerza un esquema energético basado en residuos forestales, con impacto en la industria, el empleo y la diversificación de la matriz energética.

La energía a partir de biomasa continúa consolidándose como uno de los pilares del desarrollo productivo en el noreste argentino. Con la habilitación de una nueva central en Misiones, la provincia refuerza un modelo que combina industria forestal, generación eléctrica y aprovechamiento de residuos.

De residuo a recurso estratégico

La biomasa forestal —compuesta por restos de madera, aserrín y subproductos industriales— se transforma en una fuente de energía limpia capaz de integrarse al sistema eléctrico nacional.

Este modelo permite convertir un pasivo ambiental en un activo económico, reduciendo la quema de residuos y generando valor agregado dentro de la cadena productiva. En la práctica, el proceso consiste en transformar estos materiales en vapor que impulsa turbinas para generar electricidad.

Un polo energético en crecimiento

El desarrollo no es aislado. Misiones se posiciona como una de las provincias líderes en generación de energía a partir de biomasa, con múltiples plantas en operación y una capacidad instalada significativa.

A nivel regional, junto con Corrientes, la generación por biomasa alcanza niveles capaces de cubrir cerca del 22% del consumo eléctrico combinado de ambas provincias, lo que evidencia el peso creciente de este esquema dentro de la matriz energética.

Industria, energía y empleo

El impacto de estas centrales va más allá de la generación eléctrica. La biomasa impulsa encadenamientos productivos en sectores como la forestoindustria, la logística y los servicios asociados.

Además, promueve empleo local y fortalece economías regionales al aprovechar recursos disponibles en el territorio, especialmente en zonas con fuerte presencia de actividad forestal.

Un modelo que se expande

La incorporación de nuevas centrales confirma una tendencia: la transición hacia energías renovables en el interior del país no se limita a la solar o eólica, sino que encuentra en la biomasa un modelo adaptado a las características productivas del NEA.

Con abundancia de recursos forestales y una industria consolidada, la región tiene condiciones para seguir ampliando este esquema en los próximos años.