El acceso a infraestructura portuaria cercana permite a los productores del interior acortar distancias, optimizar tiempos y bajar costos de flete, uno de los componentes más sensibles de la estructura de costos agrícolas en el NEA. En muchos casos, la posibilidad de concentrar volúmenes y organizar despachos desde el puerto mejora la capacidad de negociación comercial y la previsibilidad del negocio.
Además del impacto directo en los números del productor, la operatoria portuaria fortalece la integración de la cadena agroindustrial, al facilitar el vínculo entre la producción primaria, el acopio, la industrialización y los mercados de destino. Este esquema resulta clave para avanzar desde un modelo centrado en la venta de materia prima hacia otro con mayor valor agregado y eficiencia sistémica.
Desde una perspectiva regional, el funcionamiento sostenido del puerto genera un efecto multiplicador sobre la economía local, dinamizando el transporte, los servicios logísticos, el empleo y las actividades conexas. La logística deja de ser solo un costo para convertirse en una herramienta de desarrollo productivo, especialmente en provincias alejadas de los grandes centros de consumo.
En este contexto, el desafío para la agroindustria chaqueña y del NEA pasa por aprovechar al máximo las capacidades logísticas disponibles, integrando infraestructura, planificación y escala productiva. El Puerto de Barranqueras se posiciona así como una pieza clave para mejorar la competitividad regional y sostener el crecimiento del sector en el mediano plazo.