La operación fue destacada por autoridades provinciales, que subrayaron la importancia de aprovechar las ventajas competitivas de los puertos locales para diversificar la salida de productos regionales al exterior y consolidar nuevas rutas comerciales desde la Mesopotamia argentina hacia Europa.
Un contexto exportador excepcional
A nivel nacional, las exportaciones de aceites vegetales —incluyendo girasol y soja— alcanzaron niveles históricos durante 2025, con más de 7,12 millones de toneladas embarcadas entre enero y noviembre, según datos privados consolidados del sector. En ese período, el aceite de girasol marcó su cifra más alta del siglo, con alrededor de 1,43 millones de toneladas exportadas, lo que muestra una fuerte inserción internacional de este producto argentino.
Además, las exportaciones del complejo girasolero —que incluyen aceite y subproductos— se encuentran entre las más dinámicas del agro argentino. En campañas recientes, cerca del 70% de la producción local de girasol se destinó al mercado externo, una proporción que supera los promedios históricos y aporta significativamente a la llegada de divisas.
Oportunidades para Chaco y el NEA
Aunque buena parte de la producción de girasol en Argentina se concentra en provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, el embarque desde Barranqueras refuerza la apuesta del NEA por sumar valor agregado localmente y posicionarse como un nodo competitivo para la exportación de derivados agrícolas.
Este tipo de operaciones no solo moviliza camiones y contenedores, sino que también abre puertas para negocios logísticos, comercio internacional y empleo vinculado a las cadenas del campo y la industria. Con la demanda global por aceites vegetales en alza y Argentina consolidándose como un proveedor clave, experiencias como la de Barranqueras pueden contribuir a que la región juegue un rol más activo dentro de la cadena exportadora.