El proceso, que se implementa desde hace casi tres años, incluye la incorporación de dos genéticas de alto nivel internacional, con el objetivo de reemplazar 2200 cerdas y consolidar un sistema de producción competitivo dentro de la cooperativa. A pesar de tratarse de un período de transición, los indicadores productivos ya muestran mejoras en mortalidad y conversión alimenticia, anticipando resultados positivos para 2026.
El cambio genético no solo impacta en la producción, sino también en las características del producto final, equilibrando contenido muscular y grasa para responder a las demandas actuales del mercado, que prioriza calidad y sabor. Además, la nueva genética permite una mayor adaptación a las condiciones climáticas de la región, un factor clave para sostener la eficiencia de la producción porcina.
En paralelo, Cofra continúa consolidando su liderazgo en ventas de productos industrializados bajo la marca COFRA, tanto en Misiones como en provincias vecinas como Corrientes, Chaco y Formosa. Para aprovechar la capacidad instalada y fortalecer su cadena de valor, la cooperativa puso en marcha la unidad de alimentos balanceados NUTRA, destinada a cerdos y aves, con crecimiento progresivo durante 2025.
De cara al futuro, la cooperativa proyecta un incremento de producción superior al 20% hacia 2026, acompañado de la puesta en funcionamiento de una nueva marca que permitirá llegar a segmentos de consumo hasta ahora no cubiertos. La expectativa es que este aumento productivo se traduzca en mayor comercialización y mejor posición económica y financiera para la cooperativa.
El panorama se ve reforzado por factores externos favorables, como una mayor estabilidad monetaria y económica, la caída de tasas de interés y la licitación de una nueva línea de transmisión eléctrica de 132 kV entre Posadas y Oberá, que consolidará el desarrollo regional y facilitará la radicación de nuevas industrias.