Panaderías de la provincia comenzaron a aplicar aumentos que rondan entre el 10% y el 15% en distintos productos, una actualización que ya se refleja en pizarras y listas de precios de varios comercios del rubro.
Desde el Centro de Industriales Panaderos del Chaco explicaron que el ajuste responde al incremento sostenido de los costos de producción, entre ellos las materias primas, los servicios y otros gastos que impactan directamente en la elaboración diaria.
Aunque cada comercio define sus valores según su estructura de costos, el impacto se siente sobre todo en los productos más consumidos: el pan, las facturas y otras elaboraciones que forman parte del desayuno o la merienda de miles de familias.
En muchos casos, los panaderos señalan que durante meses intentaron absorber parte de los aumentos para no trasladarlos al consumidor. Sin embargo, el encarecimiento de insumos básicos terminó por obligar a actualizar los precios para mantener la actividad.
Mientras tanto, la escena se repite en los mostradores de barrio: clientes que preguntan cuánto cuesta la docena de facturas antes de pedir, panaderos que explican los cambios y uno de los clásicos del consumo cotidiano que también siente el impacto de la economía.