Por qué una baja del petróleo no siempre se refleja en los surtidores (las claves del mercado)

La caída del precio internacional del petróleo reavivó las expectativas de una reducción en los combustibles. Sin embargo, el valor que pagan los consumidores depende de una combinación de variables que va mucho más allá.

La posibilidad de una baja en los precios de los combustibles volvió a instalarse en la agenda luego de que el barril de petróleo Brent, referencia para buena parte del mercado internacional, mostrara una tendencia descendente tras las últimas semanas de volatilidad. Si ese escenario se mantiene, desde el sector estacionero estiman que podría producirse un ajuste cercano al 2% en los surtidores argentinos.

Así lo señaló el presidente de la Cámara de Estacioneros de Resistencia, Oscar Gaona, quien explicó que el mercado local venía trabajando con un valor de referencia del crudo cercano a los 95 dólares por barril. "Si ahora nosotros nos mantenemos por debajo de esos 95 dólares, seguramente tendrá que haber una readecuación de precios", sostuvo en declaraciones radiales.

Sin embargo, el precio del petróleo es apenas una de las variables que determinan cuánto cuesta llenar el tanque. En Argentina, la formación del valor de las naftas y el diésel responde a una combinación de factores que incluye la cotización internacional del crudo, el tipo de cambio, la carga impositiva, los biocombustibles, los costos logísticos y la estrategia comercial de las principales petroleras, encabezadas por YPF.

Un mercado que no responde de manera automática

A diferencia de otros países, donde las variaciones del petróleo suelen trasladarse con rapidez al consumidor, en Argentina los movimientos suelen ser más graduales. Las empresas evalúan la evolución del mercado, el comportamiento del dólar y la actualización de impuestos antes de definir modificaciones en los precios.

Por ese motivo, una baja del Brent no garantiza automáticamente un descenso en los surtidores. Del mismo modo, en ocasiones el petróleo permanece estable mientras los combustibles aumentan por la incidencia de otros componentes de la estructura de costos.

El campo sostiene la demanda de gasoil

Mientras el mercado espera definiciones sobre los precios, el comportamiento del consumo muestra dos realidades diferentes dentro del Chaco.

Según explicó Gaona, las localidades del interior vinculadas a la actividad agropecuaria registraron un incremento superior al 10% en las ventas de gasoil, impulsadas por la cosecha y el movimiento de maquinaria agrícola.

En cambio, en Resistencia el escenario es distinto. Allí se observa una leve retracción en el consumo de naftas, un fenómeno que el dirigente atribuye a la pérdida de poder adquisitivo y al crecimiento del uso de vehículos de menor cilindrada y otros medios de movilidad más económicos.

"Hay un retroceso muy fuerte en lo que es el consumo de naftas y un aumento muy fuerte en lo que es el consumo de diésel", resumió.

Un sector que también cambia

Más allá de la evolución de los precios, las estaciones de servicio atraviesan un proceso de transformación que ya comienza a modificar el negocio.

Por un lado, la incorporación gradual de vehículos híbridos y eléctricos plantea nuevos desafíos para el sector energético. Aunque su participación todavía es reducida, la tendencia crece año tras año y obliga a pensar en nuevas modalidades de abastecimiento.

Al mismo tiempo, comienza a avanzar el modelo de autodespacho, una modalidad que ya funciona en distintos países y que lentamente empieza a instalarse en Argentina. Para los operadores del sector, su implementación dependerá tanto de las decisiones comerciales de las petroleras como de la adaptación normativa y tecnológica de cada estación.

En ese contexto, la eventual baja de los combustibles aparece como una noticia positiva para consumidores y sectores productivos, aunque especialistas coinciden en que el verdadero desafío sigue siendo construir un mercado más previsible, donde las variaciones internacionales puedan reflejarse con mayor transparencia y estabilidad en los precios que pagan los usuarios.

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