La paralización del Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) en la provincia del Chaco encendió alertas en el sector empresarial, industrial y sindical vinculado a la actividad forestal. La medida judicial, originada en un amparo presentado por una ONG ambiental, dejó sin aplicación una norma clave para regular el uso sostenible del bosque nativo y provocó un vacío normativo con efectos inmediatos sobre la producción.
Desde la cadena foresto-industrial advierten que sin un ordenamiento vigente no es posible otorgar permisos ni planificar el aprovechamiento legal de la materia prima, lo que afecta directamente a aserraderos, carpinterías, plantas tanineras y emprendimientos vinculados. La falta de previsibilidad frena decisiones de inversión y complica la continuidad de proyectos productivos en marcha.
El impacto económico se traslada al empleo. Representantes sindicales del sector taninero señalaron que la falta de insumos podría derivar en la paralización de plantas industriales, con consecuencias sobre los puestos de trabajo directos e indirectos, incluyendo transporte, logística y servicios asociados a la actividad forestal.
El escenario expone la tensión entre preservación ambiental y desarrollo productivo. El OTBN había sido diseñado como una herramienta para compatibilizar ambos objetivos, estableciendo zonas de conservación y de uso sustentable. La demora en su aplicación profundiza la incertidumbre y plantea el desafío de alcanzar una salida que proteja el bosque nativo sin desarticular una actividad clave para la economía regional.