Racha negativa en Wall Street
La dinámica de los mercados globales volvió a tensarse en los últimos días. Wall Street cerró su quinta semana consecutiva en baja, marcando la peor racha del año para el S&P 500 y dejando atrás el optimismo inicial. La salida de capitales de acciones refleja un cambio de clima: menos apetito por riesgo y más cautela.
Big Tech pierde su rol de refugio
El golpe también alcanzó a las grandes tecnológicas. Empresas que hasta hace poco funcionaban como refugio, como Meta, registraron caídas fuertes en medio de temores crecientes a un escenario de estanflación. La rotación hacia liquidez empieza a consolidarse.
Geopolítica y petróleo en alza
El frente internacional agrega presión. La escalada entre Israel e Irán, junto a tensiones en el Estrecho de Ormuz, impulsó el precio del petróleo por encima de los USD 100 y elevó la volatilidad global. La incertidumbre vuelve a dominar la escena.
Actividad con señales mixtas
A nivel local, los datos muestran una recuperación todavía desigual. El EMAE de enero creció 1,9% interanual, traccionado por el agro y la minería, mientras que la industria y el comercio continúan en terreno negativo, reflejando debilidad en el consumo.
Licitación bajo la lupa
En el plano financiero, la última licitación del Tesoro sumó un nuevo capítulo. El bono AO28, con vencimiento posterior al actual mandato, funciona como un test de confianza del mercado a largo plazo, en un contexto donde se busca extender plazos y ordenar vencimientos.
Un escenario más exigente
Con mercados globales en corrección, tensiones geopolíticas y una economía local con señales mixtas, el escenario se vuelve más desafiante. La atención estará puesta en cómo evoluciona el riesgo global y si el frente interno logra sostener expectativas.