Durante décadas, el café fue un producto asociado exclusivamente a países tropicales y a grandes potencias productoras como Brasil o Colombia. Sin embargo, una experiencia que se desarrolla en la localidad correntina de Empedrado busca demostrar que el cultivo también podría encontrar un lugar en el nordeste argentino.
El ensayo se lleva adelante en el establecimiento CORPAG SRL, donde productores y técnicos trabajan con siete variedades de café arábica en un sistema asociado a plantaciones de mamón. La iniciativa cuenta con acompañamiento del Ministerio de Producción de Corrientes y busca evaluar el comportamiento del cultivo frente a las condiciones climáticas locales, además de su potencial comercial.
Más allá de la curiosidad que genera imaginar café producido en suelo correntino, el proyecto forma parte de una estrategia más amplia de diversificación productiva. En una provincia donde la forestación, la ganadería, los cítricos y el arroz ocupan un lugar central, la incorporación de nuevos cultivos aparece como una alternativa para ampliar oportunidades económicas y generar mayor valor agregado.
Un mercado en crecimiento
La apuesta no apunta a competir con los grandes productores internacionales en volumen, sino a explorar el segmento del café de especialidad, un mercado que crece en todo el mundo impulsado por consumidores que valoran la calidad, el origen y las características particulares de cada producto.
Argentina importa prácticamente la totalidad del café que consume, por lo que cualquier experiencia local vinculada a este cultivo despierta interés entre productores, técnicos y emprendedores. En ese contexto, la posibilidad de desarrollar una producción diferenciada y orientada a nichos premium abre una oportunidad poco habitual para la región.
El técnico del Ministerio de Producción, Sebastián Sáez, explicó que la iniciativa nació a partir de experiencias observadas en Brasil. “Hace dos años comenzamos a analizar cómo agregar valor al cultivo de mamón que venimos desarrollando en la provincia, y vimos que el café se comportaba muy bien dentro de ese sistema productivo”, señaló.
Café y mamón: una combinación estratégica
El sistema elegido no es casual. Las plantas de mamón generan condiciones que favorecen el desarrollo inicial del café, aportando sombra y contribuyendo a un mejor aprovechamiento del espacio productivo.
Actualmente, CORPAG SRL comercializa mamón, papaya y palta en el mercado interno, principalmente a través del Mercado Central de Corrientes. La incorporación del café busca complementar esa producción y generar una nueva fuente de ingresos.
Según explicó el productor Claudio Muollo, el proyecto tiene diez meses de desarrollo y las primeras evaluaciones productivas podrían realizarse durante 2027.
“Estamos trabajando con siete variedades de café de especialidad y nuestro objetivo es avanzar hacia un proyecto de 100 hectáreas. Lo primero será evaluar la calidad de taza del café correntino y, a partir de allí, continuar creciendo”, sostuvo.
Empleo y valor agregado
Uno de los aspectos que más destacan los impulsores del proyecto es su potencial para generar empleo. A diferencia de otros cultivos altamente mecanizados, el café de especialidad requiere un manejo más intensivo y una cosecha cuidadosa, muchas veces realizada de forma manual para preservar la calidad del producto.
La ingeniera agrónoma Margarita Jaramillo, asesora especializada en café y docente de la Universidad Nacional de Tucumán, aseguró que las condiciones observadas hasta el momento son alentadoras.
“El crecimiento ha sido fenomenal. El subtrópico correntino presenta características muy favorables y esperamos una excelente floración en los próximos meses”, afirmó.
Una apuesta a largo plazo
El ministro de Producción de Corrientes, Walter Chávez, consideró que experiencias como esta reflejan la capacidad de la provincia para incorporar actividades que años atrás parecían impensadas.
“Corrientes viene demostrando que puede incorporar cultivos que antes no formaban parte de su matriz productiva. Nuestro objetivo es acompañar estos procesos porque pueden transformarse en nuevas oportunidades para muchos correntinos”, expresó.
Todavía faltan varios años para saber si el café correntino podrá consolidarse como una actividad comercial a gran escala. Sin embargo, el ensayo de Empedrado ya dejó una certeza: la provincia está explorando nuevos caminos productivos y buscando oportunidades en mercados donde la calidad, la diferenciación y el valor agregado tienen cada vez más peso.
Si las pruebas agronómicas y la calidad de taza acompañan, Corrientes podría convertirse en una de las primeras provincias argentinas en desarrollar una producción comercial de café de especialidad, abriendo una nueva alternativa para productores que buscan diversificar ingresos y agregar valor dentro del propio territorio.