Según relevamientos del sector, la ocupación hotelera promedió el 82% durante los cuatro días, mientras que restaurantes y bares trabajaron cerca del 95% de su capacidad. El mayor pico de demanda se registró el 14 de febrero, cuando la celebración de San Valentín impulsó reservas y consumo en locales gastronómicos.
El movimiento de visitantes se distribuyó en distintas localidades con carnavales y eventos culturales, lo que generó demanda en alojamiento, transporte, excursiones y comercios. Las propuestas de turismo activo también mostraron un nivel de actividad cercano al 75%, ampliando el impacto hacia servicios complementarios.
A nivel país, el feriado de Carnaval volvió a mostrar un fuerte dinamismo del turismo interno, con millones de viajeros movilizados y un gasto total que superó el billón de pesos. Las escapadas cortas y de cercanía se consolidan como un motor relevante para las economías regionales.
Para el sector privado, el fin de semana largo confirma la importancia del calendario de feriados y fechas comerciales para sostener la demanda en temporada media, con la gastronomía y los eventos como principales impulsores del consumo en destinos del interior.