El sello internacional no sólo valida el manejo responsable de las más de 6.000 hectáreas de plantaciones propias de la empresa, sino que también se convierte en una herramienta determinante para competir en mercados globales cada vez más exigentes en términos ambientales y sociales. En el contexto del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, cumplir con estos estándares se vuelve una condición estratégica para abrir puertas de exportación.
La certificación FSC respalda la legalidad y sostenibilidad de los productos, elementos que los compradores internacionales priorizan al evaluar madera y derivados. Este reconocimiento permite a Toll Maderas consolidar su presencia en nichos de mercado donde la transparencia y la responsabilidad ambiental son requisitos indispensables para operar.
El avance en certificaciones se da en paralelo a un plan de inversiones que la empresa viene implementando desde hace varios años, con foco en eficiencia energética y valor agregado. Parte de esa estrategia incluye la generación de energía a partir de biomasa forestal, la incorporación de tecnología automatizada y la instalación de nuevas líneas productivas destinadas a mercados como Estados Unidos y Brasil.
Con más de tres décadas de trayectoria y un modelo de integración vertical que abarca desde la silvicultura hasta los productos remanufacturados, Toll Maderas refuerza así su competitividad global y su capacidad para transformar recursos naturales en productos sustentables con alto valor de mercado.